martes, 31 de enero de 2012

Como cumplir los objetivos. Participacion en Diario Clarin 2012

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Extracto:


El comienzo del año generalmente provoca la necesidad de reflexionar y de realizar un balance interno sobre lo que sucedió en los últimos 12 meses para planear nuevas metas para lo que se viene. Bajar de peso, comenzar a estudiar, viajar más, dejar de fumar, cambiar de trabajo, formar una pareja, tener un hijo o mudarse son algunos de los proyectos que arman las personas al inicio de un año. Sin embargo, muchas veces esos sueños no se pueden llevar a la práctica.
“Para poder concretar un proyecto es importante que la persona ante todo se sienta responsable del mismo. Es decir, que todo lo que ocurra depende de sí misma, tanto el éxito como el fracaso. En segundo lugar, es importante que el proyecto sea lo más concreto posible y realista. Si no, puede ocurrir que el objetivo sea pensado de una manera muy abstracta y hacer que la persona tenga la sensación de que nunca lo cumple. Siempre es útil hacer un plan a corto plazo, que se incluya en un plan a más largo plazo”,sostiene Mariana Gilbert, licenciada en Psicología de la UBA, especializada en clínica de adultos en el Servicio de Salud Mental del Hospital Penna.



miércoles, 20 de octubre de 2010

Amor y enamoramiento son conceptos diferentes


Hay dos sensaciones que son difíciles de diferenciar a simple vista: Amor y enamoramiento.

Amar es un sentimiento profundo.
Estar enamorado (enamoramiento) es una pasión. Las pasiones son emociones desenfrenadas, absorbentes. El estado de enamoramiento, mágico por un lado, pero de descentramiento de la persona, lleva a una dependencia del otro. Nos lleva a centrar nuestra vida alrededor de la otra persona, a sacar la atención de nuestras actividades. Consume nuestra energía física y sobretodo psíquica. Es un estado maravilloso, por cierto, donde nuestras sensaciones se exaltan y todo es hermoso. Lamentable y afortunadamente a la vez, dura poco tiempo.
Pretender y apuntar a que en nuestra vida nos pase siempre esto es un objetivo imposible de cumplir.

Lograr el paso del enamoramiento al amor, nos permite encontrar un vínculo estable y real con el otro.
El enamoramiento tiene que ver con la proyección de nuestro mundo interno. Se relaciona con nuestros anhelos, con nuestras creencias, con lo que necesitamos ver en la otra persona. Con lo que necesitamos sentir, por la otra persona. Se trata de una idealización. El enamoramiento hace que ubiquemos en el lugar del ideal al otro. Etapa mágica y necesaria para formar un vínculo. Para que luego cuando haya una base más sólida, poder soportar las diferencias.

Tomar distancia e intentar dentro de lo posible, ver objetivamente las cosas nos permitiría no desilusionarnos tanto en el futuro. “Tanto”, porque nunca podemos ser del todo objetivos… la realidad siempre la observamos a través de nuestra fantasía.
Tomarse el tiempo para amar y construir un vínculo

El amor se construye con el tiempo, cuando uno conoce realmente a la otra persona.
Amar es un sentimiento profundo, enriquecedor.
El amor se sustenta en un vínculo maduro, en aceptar al otro tal cual es, con sus defectos y sus virtudes. Soportar y aprender de las diferencias.
El amor lleva tiempo. No es un sentimiento fácil para nadie.
Cuanto más conozcamos algo, más grande será el amor.
Tener en claro esta diferencia nos permite ver que quizás a veces creemos que sentimos amor… cuando en realidad es  pasión, y un juego.. de nuestra fantasía.

Es interesante proponerse como meta, intentar conocer al otro. Tomarse el tiempo para esto.
Procurar ver a las personas tal cual son, sin decorar la realidad.

"Hay cosas que ves venir, no es que te enamores porque te enamoras, te enamoras porque en ese periodo tenias una desesperada necesidad de enamorarte.” (Humberto Eco, El péndulo de Foucault)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Qué es un ataque de pánico?




Lamentablemente es muy frecuente encontrar en la clínica personas que han padecido en el último tiempo algún síntoma de ansiedad.

El mayor exponente es el ataque de pánico.

El ataque de pánico se caracteriza por la aparición súbita síntomas de miedo, terror, acompañados habitualmente de sensación de muerte inminente.

La crisis suele estar acompañada de síntomas como:

las palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblores, sensación de ahogo, opresión en el pecho.

Pueden aparecer también náuseas, sensación de inestabilidad, mareos, hormigueos, escalofríos o por el contrario, sofocaciones.

En casos graves, se puede dar la desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo).


Lo que aparece comúnmente es el miedo a perder el control o volverse loco y miedo a morir.


Hay personas que padecen algunos de estos síntomas sin llegar al cuadro completo, pero sin por eso ser menos molesto.

En la clínica encontramos casos graves y algunos más leves.

Son síntomas de ansiedad que se desencadenan por múltiples y variados motivos, como estrés laboral, problemas familiares o de pareja, crisis personales. Es algo absolutamente singular.

En estos casos de ansiedad es importante la consulta profesional, para ayudar a la persona a indagar acerca de lo que le pasa.

En los casos de ataques de pánico es necesario el complemento de la medicación con la psicoterapia.

Los ataques de pánico inhabilitan a la persona a continuar con su vida con normalidad si no son tratados.

La psicoterapia brinda la posibilidad de pasar del registro corporal al plano del pensamiento y del lenguaje. Entender por qué surge en ese momento esas sensaciones, qué están indicando. Ir más allá de pensar esto como un estado de nervios esperable por la tensión del estrés. Entender que algo en ese momento para el sujeto, dicho estado quiere decir.

Es la apuesta de la psicoterapia psicoanalítica por excelencia, a diferencia de otras disciplinas.

jueves, 15 de abril de 2010

La elección vocacional ocupacional


La elección de una ocupación no es porque sí. Tiene que ver con algo que nos hace “ruido”, que nos motiva, que se enlaza con la historia de cada uno de múltiples maneras. Es un acto que está psíquicamente determinado.
Para poder elegir, es necesario llegar a un acto de libertad. Que no es fácil de alcanzar. A veces quedamos atrapados por mandatos familiares difíciles de sortear. Por ideas socialmente sostenidas. Y es así como nos vamos aplacando y alienándonos a la lógica de otros, a lo anteriormente escuchado.

A veces no podemos elegir por miedo al fracaso.
A veces no podemos elegir porque nos dejamos llevar por otros.
A veces no podemos elegir porque tenemos un camino fácil ya armado.
A veces no podemos elegir porque hoy en día nos conviene hacer tal cosa.

Por eso…
Elegir es un acto creativo. Implica dar lugar a lo propio. Al deseo. A la motivación.

La orientación vocacional es un proceso. No tiene que ver únicamente con la aplicación de un mero test.

Para poder elegir, hay que informarse, y reveer las cosas que tenemos por conocidas. Los prejuicios, los mandatos. Y buscar, moverse hacia lo nuevo. Recolectar nueva información.
Implica todo un proceso de conocimiento de uno mismo y de lo que nos rodea.

Lo vocacional a veces surge fácilmente y a veces hay que construir el camino para llegar a ese lugar mágico donde se está en sintonía con uno mismo al elegir y poder disfrutar de su vocación.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Adictas al bisturí. Participación en Rev. Nueva Estética


Comentario para la Revista Nueva Estética Ago- Sep 09

Vivimos en una época en la cual se le da gran importancia a la imagen.
El mercado ofrece diferentes soluciones para disimular el paso del tiempo, o para ajustarse a los ideales de belleza sociales. Debido a esto, las cirugías estéticas están a la orden del día.


La pregunta que surge es ¿cuándo es apropiada una cirugía y cuándo hablamos de exceso?

Es aquí donde hay que pensar acerca de las adictas al bisturí. En este punto, cuando una persona no puede dejar de someterse al quirófano, para mejorar defectos reales o imaginarios, en su mayoría, entramos en el terreno de la patología. Porque hablamos de un exceso, una compulsión.
Se llama dismorfofobia a la preocupación excesiva por algún defecto físico. Dicha preocupación le causa un gran malestar a la persona y puede afectar diferentes áreas de su vida.
Las adictas al bisturí una y otra vez se someten a intervenciones quirúrgicas y por más transformaciones que se realicen no logran la “perfección” anhelada.
Esta compulsión a someterse al bisturí, devela que se tramita vía el cuerpo algo de otro orden. Y … no es suficiente, porque siguen operándose. Un conflicto psíquico, no alcanza un proceso de pensamiento superior y se juega en el cuerpo, intentando modificarlo. Se intenta modificar afuera, lo que en realidad, estaría mal internamente. Existe la creencia que si cambian algo del aspecto exterior van a estar mejor anímicamente… y esto no siempre funciona.
Lo que devela la adicción al bisturí en estos cuadros, a grandes rasgos, es cierta carencia en el amor propio de estas personas, en la autopreservación, en el registro de los límites, y puede muchas veces alcanzar cierto grado de distorsión de la realidad, lo cual nos haría pensar en cuadros psicopatológicos graves.


Toda práctica quirúrgica conlleva un riesgo y no debe ser tomada como un simple trámite. Es muy importante que el médico sepa distinguir y poder hacer la derivación pertinente cuando se cometen dichos excesos

De encuentros y desencuentros. Sobre los vínculos displacenteros.


Una de las características de la sociedad occidental actual es el valor que se le otorga a la individualidad. También vivimos en una época de consumo inmediato que nos lleva además a tener una menor tolerancia a la frustración. Con la rápidez de un click obtenemos lo que deseamos.
Estas cuestiones, inciden en las relaciones humanas y hace que el encuentro con el otro, a veces se vea obstaculizado.

Frecuentemente conocemos historias, tanto de mujeres como de hombres, que quedan atados a vínculos displacenteros. Uno de los personajes de la historia está más entusiasmado con la relación y el otro se encuentra imposibilitado (por “x” motivo) a comprometerse.
Esto puede suceder porque los mismos buscan cosas diferentes en el vínculo.


¿Disfrutás tus relaciónes con los demás?

Para armar vínculos sanos, es importante el disfrute de los mismos. Es decir, que te hagan sentir bien. Sea como sean. Es importante que puedas comenzar a detectar, cuando no estás sintiéndote bien en una relación. Y esto es válido para cualquier tipo de ellas: de pareja, familiar, laboral, de amistad. Hoy aquí nos vamos a centrar en el ámbito de la pareja.
El primer paso, es el registro conciente de tus necesidades. Es una apuesta que te lleva a preguntarte: ¿qué busco? ¿qué quiero para mi vida? ¿esta relación cómo me hace sentir? ¿me brinda lo que necesito?
La idea de un vínculo maduro es hacerte sentir bien. Que las cosas principalmente estén claras. Que en la relación haya lugar para las necesidades mutuas, para la escucha, y si es posible, armar proyectos. Pero si no es así, tener presente esta cuestión. Que ambos sepan lo que están haciendo para poder disfrutar de esa relación con las reglas claras, y no dar lugar a sorpresas posteriores.

Entonces ¿qué hace que una persona no pueda desprenderse de un vínculo displacentero?

El quedar atrapado en una situación así puede deberse a varios factores. Puede ser que te digas a vos mismo “no puedo dejarla/o” “porque estoy enamorado/a”, “porque no voy a encontrar otra persona”, etc.
Es válido que en principio, veas tu parte en esta historia. Que te conectes con lo que te pasa. ¿Por qué no podés disfrutar lo que te dan? Y si esto no te alcanza; por qué y para qué sostener un vínculo con alguien que muestra signos de desinterés o que simplemente no puede brindarte lo que necesitás. Que observes esta dificultad de correrte de esta situación displacentera.

En principio es importante que te plantees cuán objetivo sos en la apreciación de la situación: Puede ocurrir que a veces las personas utilizamos mecanismos psíquicos para evitar la angustia, y así disfrazar los hechos de la vida y verlos como deseamos: Esto lleva a justificar conductas negativas del otro o negar ciertos aspectos del vínculo, y generalmente son los externos a la relación los que marcan lo que no funciona.

Pero principalmente la dificultad de sostener algo que no te hace bien, podría relacionarse con un conflicto de autoestima, con tu amor propio (conflicto a nivel del narcisismo).
Además podría relacionarse con resistencias internas, como un temor al fracaso, a la soledad, al compromiso, que te llevarían a interesarte en personajes que no pueden brindarte el vínculo que deseas.
También entraría en juego tu novela familiar, es decir, tu historia, creencias, roles incorporados a lo largo de tu vida.
Todo esto llevaría a proyectar algo que no está resuelto internamente en el exterior y te haría generar este tipo de situaciones, ya sea buscando dicho estilo de personajes o no pudiendo correrte de esta clase de relaciones.
Por eso si te encontrás en una situación así, es interesante que hagas este camino introspectivo, de mirada hacia adentro, para poder armar vínculos más placenteros y sanos, acorde a lo que buscás.

viernes, 5 de junio de 2009

¿Por qué le damos importancia a los sueños?

Continuación del extracto del artículo publicado en Revista Psicoanálisis y el Hospital nº 28 “Los Sueños”, noviembre 2005.




En los sueños los conflictos inconcientes emplean el lenguaje simbólico con bastante facilidad, y además pueden considerarse como producciones creadoras que revelan cuestiones profundas del psiquismo.
El sueño saca a la luz lo reprimido. Realiza una figuración plástica de lo inconciente.


¿Por qué las personas dan gran importancia a sus sueños o sienten la necesidad de transmitirlos ?

Una posible respuesta es que los sueños están figurados en tiempo presente, y principalmente tienen el carácter de una vivencia. Los afectos que se despliegan en los sueños son reales, dice Freud.

Debido a que el afecto sentido por el sujeto es real, le da importancia a la vida onírica como a cualquier otro testimonio del alma. A veces los afectos que aparecen en los sueños tienen gran intensidad , y puede ocurrir que luego del despertar, las personas puedan sentirse angustiadas, si lo que estaban soñando despertaba este afecto en ellas. Esta sensación puede durar desde minutos después del despertar o prolongarse a lo largo del día. También pueden continuarse sensaciones físicas, como palpitaciones o llanto, entre otras, instantes después de suspendido el dormir.

Otra motivación para transmitir los sueños, seria el carácter absurdo de los mismos, provocado por la desfiguración onírica. Este cualidad generaría por un lado, una sensación de incógnita en el sujeto, de incomprensión, acompañada de un deseo de saber, muchas veces. Y por otro, el análisis del material onírico provocaría por su parte, un efecto de sorpresa, cuando acerca al sujeto a su verdad. Sorpresa al descubrir que es portador de un saber no sabido, algo que va más allá de su conciencia

Los sueños además presentan un carácter elaborativo . Ciertas cuestiones que quedaron inconclusas en nuestra mente son retomadas en el sueño; dando cuenta así de una virtud curativa, de descarga, en el trabajo onírico.

A los terapéutas los sueños nos brindan una vía importante de acceso a lo reprimido. El trabajo con ellos aporta nuevo material para trabajar que tal vez de otra manera no hubiera surgido.

Los sueños brindan la posibilidad de enriquecer el tratamiento.
Entonces, aunque las personas no comprendan sus propios sueños, igualmente pueden apreciarlos. Les llaman la atención. Pueden sentir la necesidad de compartirlos. Pueden disfrutarlos como si fuera una película, una obra de arte, aún sin entenderla del todo, pero en el fondo sabiendo que representa algo de su propia vida.